El Festival de la Guitarra de Córdoba, consolidado en su cuadragésima quinta edición como uno de los grandes certámenes musicales de Europa e impulsado por el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE) ha hecho del instrumento su argumento y de Córdoba su laboratorio.
La ciudad, construida históricamente sobre el encuentro de culturas, ofrece el marco natural para un certamen pionero y único en su especie: de carácter monográfico, que no entiende de fronteras entre géneros, que ha sabido conjugar tradición y transgresión, rigor técnico y emoción popular, maestría consagrada y nuevas generaciones. Una antología viva y en permanente construcción que invita al público no solo a disfrutar de lo que ya ama, sino a descubrir nuevos artistas, nuevas músicas y nuevas formas de escuchar.
El calendario arranca oficialmente el 1 de julio con Paco Peña y su espectáculo «Solera», y despliega a lo largo de once jornadas una programación que recorre todos los géneros desde la guitarra como eje. El flamenco llega de la mano de José Antonio Rodríguez Quinteto, Rycardo Moreno, Juanfe Pérez con «Eléctrica jondura» y el espectáculo Paco de Lucía Legacy; a ellos se suma el estreno absoluto de Teddy Bautista con «Ciclos 5.0. El Periplo de las Heroínas».
La guitarra clásica convoca a Manuel Barrueco, María Esther Guzmán y David Russell —tres generaciones y tres formas de entender el repertorio que rara vez coinciden en un mismo cartel—, junto al estreno absoluto de la transcripción para guitarra de Noches en los jardines de España de Falla, a cargo de Juan Manuel Cañizares con la Orquesta de Córdoba.
En el jazz, Stanley Clarke llega con su proyecto N•4EVER, mientras que MonoNeon, considerado uno de los mejores bajistas eléctricos del mundo, aporta su experimentación radical; Leonor Watling y Leo Sidran cierran el bloque desplazando la canción hacia otros territorios en Leo & Leo. El rock y el pop recorren asimismo cinco décadas de música popular española: Love of Lesbian inaugura el ciclo con una de las bandas más influyentes del indie en castellano; Los Planetas llevan al escenario un directo concebido como rito de comunión; Siloé desembarca con «Santa Trinidad»; Luz Casal junto a Nat Simons y Aurora Beltrán propone tres voces y tres generaciones construyendo desde la libertad; y Loquillo cierra con «Corazones legendarios», casi cinco décadas de escenarios y una mitología construida concierto a concierto.
El festival se asoma también al metal con la doble sesión de Warcry y Angelus Apatrida. El Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral, con entrada por invitación, acogerá a Bako Jovanović, Mozes Rosenberg y Marko Marković en el espacio más evocador de la ciudad.
La edición se cerrará el 11 de julio con el regreso de Omega, la obra que Enrique Morente y Lagartija Nick crearon hace treinta años, que vuelve a Córdoba de la mano de Kiki Morente, Lagartija Nick e Israel Galván. Ese mismo día, el Gran Teatro acogerá el estreno absoluto de La Reina Blanca, gala homenaje a la trayectoria de la coreógrafa y bailaora Blanca del Rey. Como prólogo, los días 25 y 26 de junio actúa Vicente Amigo, y el 27 llega Brothers in Band con su tributo al 40 aniversario de «Brothers in Arms» de Dire Straits.
Pero el festival no es solo un despliegue de conciertos. Los propios artistas del cartel se convierten en docentes gracias al programa formativo del Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco; el ciclo La guitarra cuenta abre sus procesos creativos al público en formato de diálogo gratuito; y la programación infantil del Bulevar del Gran Capitán siembra nuevas audiencias desde la primera fila.
Entre conciertos, encuentros y citas formativas, el Festival vuelve a convertir Córdoba en un espacio de convivencia musical donde escenas y generaciones se cruzan alrededor de la guitarra.





