El filósofo y traductor canadiense François Jaran-Duquette (afincado en España desde hace más de dos décadas) ganó el XIX Premio Málaga de Novela con «Animales agostados», su primera obra de ficción.
Se trata de una novela ambiciosa que se sitúa en un pueblo aislado de la posguerra española durante un verano de principios de los años 40. La llegada de un circo durante tres días actúa como catalizador dramático en un entorno gris, marcado por la miseria, el silencio y las heridas aún abiertas de la guerra civil.
La estructura coral es uno de los mayores aciertos del libro. Jaran-Duquette teje múltiples voces que enriquecen la complejidad del relato y esa polifonía evita el maniqueísmo y construye un retrato vivo de una comunidad donde lo colectivo y lo individual se entrecruzan con naturalidad.
El autor, especialista en fenomenología y Heidegger, infunde a la narración una densidad ontológica sin caer en el academicismo. Los personajes no ‘piensan’ filosofía; la viven en su carne.
Jaran-Duquette describe el paisaje árido, el calor asfixiante y los olores del circo (serrín, animales), creando una atmósfera casi tangible. Hay ecos de la tradición realista española (Delibes, Cela) combinados con una narrativa que mezcla géneros: toques de realismo mágico en las descripciones circenses, elementos de Bildungsroman y una mirada antropológica que recuerda a Rulfo o García Márquez en la captación del mito colectivo.
El ritmo, pausado y contemplativo, puede resultar exigente y un tanto árido para lectores que busquen acción más que introspección. El simbolismo del circo —como metáfora de la ilusión frente a la crudeza de la realidad— es potente pero no siempre innovador.
«Animales agostados» es una ópera prima notable que demuestra un alta madurez narrativa. François Jaran-Duquette consigue lo más difícil: convertir un microcosmos rural en una meditación universal sobre la juventud, el amor y el paso inevitable a la edad adulta.
Vale.
| Editorial: Galaxia Gutenberg Páginas: 423 Año: 2026 |





