El periodista y consultor urbano Pedro Bravo acaba de ver publicado su último libro; «Antes todo esto era ciudad», un ensayo sobre la transformación de las urbes contemporáneas y que lleva el explícito subtitulo de ‘Por qué la vida urbana se ha vuelto extraña y qué podemos hacer para transformarla’, que viene a resumir la idea fundamental del libro.
Bravo parte de una intuición muy compartida por las personas de izquierda sobre el devenir de la ciudad contemporánea; esa sensación de ‘extrañamiento’ hacia la propia ciudad. Y en tanto que una mirada sesgada, y en buena medida, equivocada (y no voy a entrar aquí y ahora porque lo es), el diagnóstico que hace el autor parte de las causas habituales para personas de su ideología: turistificación descontrolada, especulación inmobiliaria, soledad, envejecimiento y crisis climática (si no pones la crisis climática es que eres un fascista).
Y, a juicio del Pedro Bravo, el resultado de todo lo anterior es que la vivienda se vuelve inaccesible, el comercio de proximidad desaparece, los barrios se gentrifican y el paisaje urbano se homogeniza bajo la presión de plataformas digitales y eventos masivos.
Como me estoy dando cuenta de que voy por mal camino con «Antes todo esto era ciudad» (porque en esta web está prohibido escribir mal tanto sobre discos como sobre libros, pues bastante esfuerzo hacen los autores para sacar adelante su trabajo como para alguien venga a echarlo por tierra por los motivos que sean), recurro a la mal llamada inteligencia artificial (aquí seguimos a Agustín Fernández Mallo) para acabar la reseña de este libro.
Y lo que ha escrito (es un decir, ya que es un refrito lo que presenta) Grok sobre «Antes todo esto era ciudad» de Pedro Bravo es lo siguiente (sólo es una parte): «Su prosa es ágil, cercana y bien articulada: mezcla crónicas personales (sobre todo de Madrid, aunque el análisis es global), datos y ejemplos de otras urbes. Evita el academicismo farragoso y habla de tú a tú.
o. Frente al pesimismo fácil, propone vías concretas de transformación: recuperar el sentido de comunidad, renaturalizar espacios, impulsar un urbanismo más feminista y cuidadoso, redefinir el “éxito” urbano (no por número de visitantes, sino por calidad de vida) y fomentar la participación ciudadana. Defiende que las ciudades no son empresas, sino lugares para vivir, socializar y crear juntos.
No es un tratado exhaustivo ni una guía técnica; es un manifiesto valiente y esperanzador. Bravo recuerda que la ciudad sigue siendo una de las mejores invenciones humanas para el encuentro entre diferentes. Su lectura resulta necesaria: pone nombre a un malestar difuso y ofrece herramientas para combatirlo. Un ensayo que invita a dejar de resignarse y a volver a habitar —y amar— las ciudades que aún pueden ser nuestras».
Y hay que recordar siempre que cuidado con lo que deseas no sea que se vaya a hacer realidad.
Vale.
| Editorial: Debate Páginas: 297 Año: 2026 |





